A medida que las ciudades aprovechan los proyectos de conversión LED para añadir conectividad estratégica al alumbrado público, un estudio reciente indica que muchas ciudades no proyectan a largo plazo a la hora de cambiar a LED.

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Ciudades inteligentes

De acuerdo con la firma Northeast Group, el 89 % de los 363 millones de luces de alumbrado público del mundo se habrán convertido a LED para el año 2027. Este fenómeno global contribuye a que las luces de alumbrado público conectadas y centralmente controladas sean la primera aplicación para ciudades inteligentes en implementarse a gran escala. El mismo informe prevé que para el 2027 solo el 29 % de las luces de alumbrado público estarán conectadas. Parte de esa brecha puede atribuirse a las diferencias en los costes de energía y mano de obra entre los países, lo cual afecta al caso de negocios a corto plazo por el agregado de conectividad.

Sin embargo, muchas ciudades podrían estar perdiéndose el potencial estratégico de las luces de alumbrado público conectadas. La idea de utilizar redes de alumbrado público como medio para otras aplicaciones de ciudades inteligentes ya está bien establecida en algunos países, y esto ha dado lugar a aplicaciones para el control de la calidad del aire o para contenedores de residuos conectados. Este dato no sorprende, pues las luces de alumbrado público son una base ideal para los sensores de varias maneras:

Mapear la población de manera eficaz: en los lugares donde las personas se congregan para vivir, trabajar, jugar o viajar, ya existe una gran variedad de luces de alumbrado público.
Proporcionan un conjunto de puntos de datos fijos: a diferencia de los datos de varias fuentes de las aplicaciones móviles, los sensores de alumbrado público proporcionan datos fiables del punto de referencia.
Proporcionan energía a los sensores: sin baterías con las que preocuparse, incluso los dispositivos de mayor potencia, como las cámaras de vídeo, pueden instalarse para funcionar sin supervisión durante muchos años.
Son seguras: desde lo alto, las luces de alumbrado público están protegidas contra el vandalismo y no representan un riesgo para los ciudadanos.
Hasta el momento, lo único que faltaba para que las luces de alumbrado público sean la base perfecta para los sensores de ciudades inteligentes era una conexión de datos.

LED: el catalizador para la conectividad del alumbrado público

En todo el mundo, las luces de alumbrado público están actualizándose y cambiándose a la tecnología LED, la cual es más confiable y eficiente. La iluminación del alumbrado público con LED es muy adaptable, por lo que los niveles de iluminación pueden variar según las preferencias de la comunidad (nivel menor para permitir cielos oscuros, mayor para combatir el miedo al delito) y adaptarse dinámicamente a los niveles de tráfico en las carreteras, para adaptarse a eventos especiales

Para controlar estas capacidades inteligentes, las luces de alumbrado público deben conectarse a un Sistema de Gestión Central (CMS), el cual a su vez necesita que cada luz tenga una conexión de datos inalámbrica. Y el momento ideal para instalar los nodos de control inalámbrico es cuando las luces se cambian a LED. Por eso, en muchos países el LED y el Sistema de Gestión Central (CMS) se instalan juntos en un solo proyecto, y el resultado es que todas las luces de alumbrado público quedan conectadas, con la posibilidad de convertirse en concentradores de sensores para ciudades inteligentes. La lógica de agregar conectividad cuando se cambia a LED es convincente, aunque en todo el mundo la mayoría de los proyectos de LED dejan a las luces del alumbrado público aisladas.

Caso de negocios: demasiado estrecho, demasiado a corto plazo

¿Por qué la mayoría de las conversiones a LED que tienen lugar en la actualidad se dan sin el agregado del control a distancia y de la conectividad que viene con él? Todo se reduce al caso de negocios para los LED. Los departamentos de iluminación de los municipiosson los responsables de proporcionar un servicio de iluminación eficaz a los ciudadanos, y los presupuestos siempre son ajustados. Dichos departamentos no son responsables por proporcionar para el futuro una plataforma para ciudades inteligentes. Sin embargo, lo cierto es que el agregado de controles inalámbricos ha demostrado ser un caso de negocios comprobado.

Se pueden logran grandes ahorros de energía adicionales atenuando las luces cuando no se las necesita. Además, los costes de mantenimiento se reducen, pues las luces mismas informan de sus propios fallos: eso elimina gastos innecesarios y los desperfectos se arreglan en la primera visita. Por lo general, solamente estos beneficios son suficientes para cubrir los gastos de conectividad en un lapso de cinco años. Por otra parte, el caso de los controles sorprende cuando se agrega el valor de poder cambiar cualquier aspecto de la iluminación a lo largo del tiempo y cuando luego se agrega el valor de conectar cada luz para que se convierta en un potencial concentrador de sensores. Pero hasta que estos beneficios estratégicos formen parte del caso de negocios para proyectos de LED, muchas ciudades quedarán con una hermosa iluminación de alumbrado público que estará desconectada, no será controlable y no podrá participar en futuros proyectos de ciudades inteligentes.

Un futuro brillante (y conectado) para el alumbrado público inteligente

Muchas ciudades están eliminando los silos y están comprobando los beneficios de adoptar un enfoque holístico para las aplicaciones para ciudades inteligentes. Esto ha permitido que los departamentos de iluminación de los ayuntamientos amplíen el alcance del caso de negocios de conversión a LED para incluir a la conectividad inteligente. Las ciudades están empezando a añadir sensores a sus luces de alumbrado público como forma de proporcionar datos más detallados calle por calle.

Por ejemplo, en lo que hace al control de la calidad del aire, imagine que las pocas estaciones de monitorización existentes en la ciudad pudieran complementarse con sensores conectados a la luz del alumbrado público en cada esquina. Estos conocimientos hiperlocales ayudan a los líderes de las ciudades a tomar mejores decisiones, y con el tiempo crearán servicios urbanos automáticos basados en datos para los ciudadanos.

Este artículo se publicó por primera vez en Smart Cities World el 2 de febrero de 2018.