Smart cities

Las ciudades inteligentes contarán con una gran combinación de dispositivos, aplicaciones y servicios. Entonces, ¿por qué se piensa a menudo que tendrán solo una red inalámbrica de soporte? No tiene sentido. Las ciudades más inteligentes tendrán varias redes, y cada una dará soporte a un servicio instalado y elegido porque esta es la mejor manera de proporcionar beneficios empresariales definidos.

Sabemos que los servicios de las ciudades inteligentes deben además de ser utíles, rentables. En todo el mundo, la telegestion para el alumbrado público ha llegado para quedarse porque los líderes de las ciudades han encontrado que el retorno de la inversion es a corto plazo. La reducción en los costos de energía y mantenimiento por sí solos suele ser suficiente para pagar toda la instalación, incluida la red inalámbrica, en un plazo de cinco años. Y lo que es más importante, la telegestion puede ser el primer paso de toda una ciudad para acceder a otras aplicaciones, como el control ambiental y el control del tráfico. El mismo principio se aplica a todas las aplicaciones para ciudades inteligentes. Por eso, no se trata sólo instalar una nueva tecnología sino de empezar por aquella solución que ha sido probada ser rentable.

Cuando se trata de conectividad, el alumbrado público inteligente cuenta con características específicas. Los dispositivos cubrirán una extensa área geográfica, urbana, suburbana y rural y buscando conectar todo. Las lámparas de alumbrado público poseen una vida útil de hasta 25 años, y por esto necesitan una telegestion con una tecnología que perdure al menos esa cantidad de tiempo. Los nodos de alumbrado público no intercambian demasiados datos: a lo sumo unos cuantos kilobytes, dos veces por día. Claramente, no necesitan de una red de gran capacidad receptiva o que sea capaz de transportar grandes cantidades de datos.

Quienes toman las decisiones en las ciudades inteligentes (con una transmisión digital que cubre muchas aplicaciones) cuentan en general con tres tipos de redes para elegir: la móvil tradicional de los operadores de telefonía móvil, las redes malladas y la última novedad: redes de área amplia de baja potencia (LPWAN, por sus siglas en inglés).

Las redes LPWAN incluyen tanto a las redes privadas como públicas dentro del espectro sin licencia, como las de Sigfox, Telensa o LoRa Alliance, y a las redes de telefonía móvil dentro del espectro con licencia, como NB-IoT. Todas en general comparten características similares diseñadas específicamente para la conectividad de Internet de las cosas (IoT). Las redes LPWAN pueden conectar dispositivos a grandes distancias, y dado que consumen poca energía, las baterías de los sensores pueden durar años. La contrapartida es que transportan cantidades de datos relativamente pequeñas. Pero la característica principal de las redes LWPAN es su asequibilidad: están diseñadas para ser fáciles de instalar con equipos de bajo coste y para un funcionamiento diario.

Las redes malladas son un enfoque anterior a las redes de bajo costo. En una red mallada, dispositivos de cualquier tipo pueden conectarse directamente unos con otros y transmitir datos “en cadena”. Esto convierte con eficacia si los dispositivos están relativamente cerca entre sí. Muchas aplicaciones de medición inteligentes dependen de la economía de las redes malladas.

Algunas aplicaciones —generalmente las que incluyen vídeo— requieren de redes que puedan transmitir grandes cantidades de datos o responder al instante. La tecnología tradicional de telefonía móvil como LTE puede hacer ambas cosas. La conectividad LTE y los costes de datos son relativamente altos en comparación con la red LPWAN, y el caso de negocios deberá tener en cuenta esto.

De cara al futuro, pensar en una sola red inalámbrica para una ciudad inteligente, o incluso en la consolidación de las tecnologías de red actuales, es ya un mito. Lo que funciona para el alumbrado público no funcionará para los servicios de datos más intensivos que incluyen vídeo. Las ciudades más inteligentes funcionarán con un ecosistema de tecnologías de red, es decir, una red de redes: cada una seleccionada porque coincide con el caso de negocios para el servicio al que da soporte.

Todas las tecnologías de la comunicación están evolucionando rápidamente, y la decisión de funcionar con red LPWAN en la actualidad mantiene abiertas las opciones a futuro. Para los líderes de las ciudades inteligentes, esto significa elección: elección de la aplicación, de la red y del vendedor. Y también significa que nadie necesita retrasar sus planes para una ciudad inteligente mientras se espera para ver qué sucede con las redes inalámbricas.

Este artículo se publicó por primera vez en Smart Cities World, el 20 de febrero de 2018.